Quisiera pensar que la mayoría de la humanidad ya se dio cuenta de que nuestro sistema económico y social es altamente imperfecto, y que produce consecuencias sociales y ambientales irreversibles que va a hacernos las cosas aún más difíciles en un corto plazo.
Lamentablemente, no podemos controlar las grandes fuerzas globales (lo cual es muy frustrante), y estamos inmersos en una sociedad, la cual nos pauta nuestros hábitos de vida y nuestro comportamiento.

Aún cuando queramos vivir con una baja huella ecológica, nuestras necesidades se resuelven con las herramientas disponibles: un tipo de movilidad determinada, medicina, vestimenta, alimentación, tecnologia…las decisiones al respecto, pueden ser más o menos conscientes, dependiendo de nuestro extremismo…todo es un tema de esfuerzo, rebeldía, rigor, o bien religión (que nos delimita además otros parámetros).
Después de la pandemia, ha surgido una demanda mayor por sistemas “alternativos”, creo que más por el bienestar personal que por amor y cuidado del planeta, pero ha abierto cierta valoración al menos a sistemas antiguos de salud y alimentación (aún no tanto en el uso de tecnologia, pero ya veremos…). Esto, genera una necesidad en el espacio donde vivimos, nuestro hábitat por así decirlo, y tenemos una corriente mayor de personas que buscan un lugar saludable, y están dispuestos a darle mantenimiento.

Ahora, qué significa un espacio saludable?, Como arquitecto, he estudiado las zonas de confort, donde la temperatura y humedad tienen un rango limitado para que el espacio no sea incómodo, (la calidad espacial no se toma en cuenta en este tipo de mediciones),y una frecuencia de reposición de aire para que sea saludable, también tenemos estándar de iluminación (artificial), equipamiento sanitario (aguas), materiales no tóxicos, y evacuación en caso de emergencia.
Personalmente, me cuesta trabajo asimilar la poca importancia que se le da a la necesidades biofilicas como el aire circulante, vegetación cercana, luz natural y vista hacia el cielo, si seguimos los reglamentos, llegamos fácilmente a espacios cerrados con aire acondicionado, aire rancio, ruidoso y de mucho gasto energético, plantas de plástico y ventanas que no se abren, pero todo “controlado” ( para mi sistemas extremos en caso de calores inmanejables o grupos grandes de personas en espacios cerrados).

Por todo esto, nuestro oficio se ha basado en climatización pasiva , estrategias para lograr el confort sin mecanizarlo, y con opciones de conexión con el exterior (que en casos de alta densidad urbana, se puede manejar con patios, terrazas, balcones, corredores), y ese exterior que sea vivo, desde una albahaca en una maceta, a jardines biodiversos, que generen comida, plantas medicinales, y ayuden a los corredores biológicos.
Este factor de conexión, también se vincula a enfrentar los cambios de humedad, temperatura y nivel lumínico, que son parte de la salud, y que en el trópico es bastante posible de hacer, ya que no tenemos esos fríos polares con el riesgo de morir de hipotermia, ni calores extremos peligrosos (aunque cada vez más); lo que realmente limita, es el ruido de los vecinos, y el humo de los vehículos (que, como factores humanos, podría manejarse teóricamente).

Si ya logramos un espacio saludable, a que viene lo de regeneración?, por una lado, regenerar el cuerpo, teniendo un espacio sano, y permitiendo ese contacto contemplativo o meditativo, donde la naturaleza y el silencio son claves, y luego la regeneración de nuestra masa biótica que se ha ido reduciendo y contaminando aceleradamente, es decir, plantar con especies polinizadoras, de bajo mantenimiento, y de forma ecológica para reducir plagas (intentar recrear los sistemas naturales), y así restaurar (regenerar) todo lo que hemos extraído, o que hemos desiquilabrado.
Una vivienda regenerativa, además de una buena arquitectura, debiera albergar espacios para reciclar, hacer abonos, tener plantas medicinales, plantas aromáticas para relajación, espacios abiertos y silenciosos para relajarse (como meditación, o sólo descansar), y una buena cocina para preparar comidas que requieren de varios pasos, dejando atrás de esa forma las comidas ultra procesadas e instantáneas. Si queremos ese bienestar, hay que trabajar eso si, abrir la ventana y permitir la ventilación cruzada, separar la basura, conseguir y cuidar plantas, preparar infusiones, fermentos, tinturas, y otras preparaciones que nos ayudan con nuestra flora bacteriana y química corporal, convivir con un poco más de insectos y animales, darnos tiempo de estar consigo mismo, dispuestos a transpirar un poco, o a abrigarnos un poquito.





