Hoy en día, estamos preocupados por la huella ecológica de nuestras decisiones de diseño en proyectos arquitectónicos (o deberíamos), y en ese ámbito, los materiales “naturales”, son cotizados, o sea, los materiales que no requieren necesariamente de industrialización, me refiero a la madera, el bambú, la tierra, y la piedra.
Se podrían sumar fibras como el corcho, la hoja de palma, el sorgo, la lana o algodón como aislante, y aditivos derivados de los procesos agrícolas, pero estos no son universales, y están sujetos a ciertas tradiciones o técnicas constructivas locales o la biodiversidad circundante que los afectan.

Ahora, cuál es la ventaja de lo materiales naturales?, existe primero una nobleza en ellos, la madera y el barro respiran, por ende, son saludables, envejecen bien, dignamente, tienen un gran poder biofílico (las personas se sienten conectadas con la tierra), y pueden ser utilizados artesanalmente, con las manos y herramientas muy básicas, lo cual los hace, en teoría, muy accesibles.
Son materiales, por así decirlo, primitivos, ya que se han usado con éxito por milenios, y nadie duda de su efectividad.
Actualmente, tenemos opciones muy diversas de materiales, y la escogencia no es tan obvia, todo depende de las necesidades del proyecto, el lugar donde se encuentra, y la capacidad de usarlos correctamente. Existen por ejemplo, calculadoras de huella de carbono para evaluarlos, y se abren temas de mucha investigación, como ciclos de vida de los materiales, diseños que permitan su reutilización, la capacidad de ser reciclados según la industria disponible, incentivos de usar economía y mano de obra local, y mantenimiento. En estos ámbitos, los materiales naturales tienen siempre un factor que los distingue, y es su naturaleza renovable, y su baja demanda energética en su fabricación.

En cuanto a su implementación, ya tenemos disponibles tecnologías más desarrolladas, maderas laminadas (a partir de pedacitos, se construyen las piezas requeridas, donde se puede optimizar su desempeño), paneles o bloques de barro prefabricados, y piedras rectificadas (de cortes muy precisos), es decir, se puede salir del concepto de mano de obra muy artesanal, y se pueden introducir en procesos constructivos típicos.






