Artículos

No toda la buena arquitectura es de lujo, no toda arquitectura de lujo es buena.

Después de muchos años de ejercer como arquitecta, y de enseñar arquitectura en Costa Rica, he visto una interesante evolución del servicio del arquitecto, y las expectativas del cliente frente al servicio que solicita.

Lo que más caracteriza el cambio, es la exposición del cliente de estilos de vida diferentes, imágenes de construcciones de todo tipo, validación de diferentes estéticas, esto gracias al estimulo de la información digital, y con ello, se han generado expectativas nuevas y muy altas.

De alguna manera, la humanidad en nuestras latitudes ha desarrollado un deseo de alcanzar el lujo en su vida cotidiana, estamos expuestos a la llegada de extranjeros con un alto poder adquisitivo, nos comparamos, y sentimos que podría ser posible para nosotros, y que lo merecemos por haber nacido humanos.

Con lo que respecta a la arquitectura, la mayoría ve el lujo en los acabados, o el costo de los mismos. Si bien el interiorismo es parte importante de la disciplina, no debería reemplazar el concepto del lujo de un buen espacio, el cual puede ser muy simple y poco costoso, pero muy rico en la experiencia que brinda.

Se podría definir un espacio de lujo como un espacio saludable, humano, es decir, que dialogue con nuestros sentidos, nuestro cuerpo y nuestra salud mental. Lo básico, es tener el cuerpo confortable donde la temperatura y humedad sean las adecuadas, pero luego, es fundamental el silencio, a luz natural, la apertura visual, y la amplitud. La edificación debiera propiciar eso.

Se dice que el espacio arquitectónico comienza de la cabeza hacia arriba, tal vez no tengamos la opción de un espacio con volumen vacío interesante, pero debiéramos buscar al menos un espacio que nos permita estar conscientes de lo sucede en nuestro entorno, y que no dependa de máquinas para que sea habitable; si bien hay climas que son imposibles de habitar sin calefacción, y hay temperaturas que fuerzan a un enfriamiento artificial, hay rangos bastante amplios donde se puede trabajar con la forma y materialidad para lograr un bienestar a través del diseño, y ahí donde se nota el buen oficio del arquitecto.

Servicios de Arquitectura Sostenible

Un buen arquitecto, debe trabajar con la funcionalidad del edificio, pero también garantizar un bienestar de sentido común, que responda a las necesidades naturales de las personas, propicie los hábitos del usuario, sea amigable con su entorno natural y construido, y que tenga una estética que responda y construya a la identidad local y personal. Son nocivas las grandes tapias, los espacios cerrados, la ausencia de jardines, y una estética descontextualizada del clima: el aire acondicionado, y los muebles de lujo, no van a reemplazar jamás a una arquitectura digna y sensata, sana, una buena arquitectura.

No toda la buena arquitectura es de lujo, no toda arquitectura de lujo es buena

Después de muchos años de ejercer como arquitecta, y de enseñar arquitectura en Costa Rica, he visto una interesante evolución del servicio del arquitecto, y las expectativas del cliente frente al servicio que solicita.

Lo que más caracteriza el cambio, es la exposición del cliente de estilos de vida diferentes, imágenes de construcciones de todo tipo, validación de diferentes estéticas, esto gracias al estimulo de la información digital, y con ello, se han generado expectativas nuevas y muy altas.

De alguna manera, la humanidad en nuestras latitudes ha desarrollado un deseo de alcanzar el lujo en su vida cotidiana, estamos expuestos a la llegada de extranjeros con un alto poder adquisitivo, nos comparamos, y sentimos que podría ser posible para nosotros, y que lo merecemos por haber nacido humanos.

Con lo que respecta a la arquitectura, la mayoría ve el lujo en los acabados, o el costo de los mismos. Si bien el interiorismo es parte importante de la disciplina, no debería reemplazar el concepto del lujo de un buen espacio, el cual puede ser muy simple y poco costoso, pero muy rico en la experiencia que brinda.

Se podría definir un espacio de lujo como un espacio saludable, humano, es decir, que dialogue con nuestros sentidos, nuestro cuerpo y nuestra salud mental. Lo básico, es tener el cuerpo confortable donde la temperatura y humedad sean las adecuadas, pero luego, es fundamental el silencio, a luz natural, la apertura visual, y la amplitud. La edificación debiera propiciar eso.

Se dice que el espacio arquitectónico comienza de la cabeza hacia arriba, tal vez no tengamos la opción de un espacio con volumen vacío interesante, pero debiéramos buscar al menos un espacio que nos permita estar conscientes de lo sucede en nuestro entorno, y que no dependa de máquinas para que sea habitable; si bien hay climas que son imposibles de habitar sin calefacción, y hay temperaturas que fuerzan a un enfriamiento artificial, hay rangos bastante amplios donde se puede trabajar con la forma y materialidad para lograr un bienestar a través del diseño, y ahí donde se nota el buen oficio del arquitecto.

Un buen arquitecto, debe trabajar con la funcionalidad del edificio, pero también garantizar un bienestar de sentido común, que responda a las necesidades naturales de las personas, propicie los hábitos del usuario, sea amigable con su entorno natural y construido, y que tenga una estética que responda y construya a la identidad local y personal. Son nocivas las grandes tapias, los espacios cerrados, la ausencia de jardines, y una estética descontextualizada del clima: el aire acondicionado, y los muebles de lujo, no van a reemplazar jamás a una arquitectura digna y sensata, sana, una buena arquitectura.

Tags:
La madera como material arquitectónico
El Estilo Arquitectónico

Latest Post