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Artesania o IA?

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Pertenecemos a una generación cuya infancia no era digital, ya teníamos la tele, el teléfono fijo o teléfono público que funcionaba con monedas, radio y cassette; las cosas fueron cambiando rápido, fuimos incorporando la tecnología a nuestras vidas, aprendiendo en el camino, aprovechando y disfrutando muchas, sufriendo otras.

Ahora, entramos en la era de la inteligencia artificial accesible: es impresionante, emocionante y aterrador. El tema, se puede discutir desde muchos ángulos; plantear escenarios, ver oportunidades, emprender cambios. Pero qué de todo esto preocupa?: el posible desempleo, ser reemplazado por respuestas tecnológicas, la industria creativa se ha puesto en jaque…(y no es la única), uno teme que se haga masiva rápidamente la fatiga mental, se deje de pensar, analizar, de imaginar, de crear, de necesitar ese aspecto de la vida personal y su proyección social …es espeluznante.

La respuesta en este caso: “La Resistencia”; y no me refiero a ser marginal voluntariamente y no usar la tecnología disponible; sino, en valorar más la ejecución artesanal de las cosas.

Muchas culturas conservan los oficios, que tienen un gran valor cultural, creaciones con las manos, se considera un bien social a preservar como identidad y competencia, lograr que resistan esas tradiciones.

Se puede ser muy radical, usar técnicas ancestrales con los materiales cercanos a los usados en la historia, ningún motor, solo herramientas, máquinas manuales, usualmente con varios procesos diferentes para obtener el resultado final; y desde ahí, dependiendo de la técnica, se van incorporando diferentes maquinarias, con grados de digitalización y automatización, todo depende de la velocidad necesaria según el caudal de producción requerido.

La pregunta es, si esa humanidad en el proceso de ejecución es suficientemente valiosa para que se sostenga en el tiempo, a pesar de ser posible reemplazarla por un sistema automático?

Tenemos dos ángulos que podemos valorar realmente: uno, el placer de hacer, y dos: hay algo intangible en los objetos hechos a mano que lo hacen especiales y valiosos.  Todo depende de la respuesta cultural esto, seguramente no va a desaparecer, siempre habrá una elite que le guste eso, pero si dejamos que las generaciones nuevas se relacionen con su vida solo digitalmente, no tendrán la inquietud de hacer nada personalmente, ni notarán ninguna diferencia entre algo hecho a mano o con una maquina, y esa élite será cada vez más escasa.

Creo que es fundamental que se haga el ejercicio de hacer, desde la comida, ebanistería, artesanía, confección textil, construcción, etc. La tecnología nos abre muchas nuevas opciones que antes no teníamos, y eso es muy positivo, tal vez lleguemos a pedirle a un robot que nos haga lo que imaginamos en nuestra mente, y tenga la capacidad de conseguir los materiales, y armar lo que pedimos, o tal vez nos de uno falso, de plástico u otro compuesto, pintadito, que parece, pero no es, y con eso ya sacamos la foto.

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